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miércoles, 30 de abril de 2014

Copa menstrual, hay otras opciones más cómodas y baratas.

El pasado Viernes, en un comercio, me vi en medio de una conversación sobre el I.V.A en los productos de higiene femenina, que gozan de un 21% por considerarse artículo de lujo (que manda huevines también el asunto). Cuatro mujeres mega indignadas comentando con desdén si es que pretendían que volviéramos a la época de las toallas insinuando el atraso que ello conlleva. Jolin me sentí hasta violenta, yo que soy feliz usuaria de compresas de tela y la copa vaginal, sinceramente no quise ni intervenir por miedo a sus reacciones, tan enarboladas se hallaban.
Ayyyyy si se informaran más y no se quedaran con lo que nos vende la tele y grandes superficies...
Justamente dos días después Mamá en prácticas publicó una entrada sobre las copas menstruales. A raíz de ella, hablando y hablando entre unas cuantas, llegamos a la conclusión de que aunque muy extendidas ya en su uso todavía no la conoce mucha gente; algo que yo había dado por hecho dos años después de tener mi entrada pendiente en borradores (se quedó ahí, a medias, después de que mi ordenador pasara a mejor vida).
Así que hoy, en vista de lo ocurrido el viernes (y por petición popular jijiji) voy a abrir el cajón de mi baño y vaciar el virtual de borradores, que ya iba siendo hora.

En el baño tengo guardada una de mis copas (a falta de una tengo dos jeje), la otra suele pulular en el bolso, la mochila de salidas o el coche.Llegué al conocimiento de ella en un foro sobre maternidad. Por aquel entonces empezaba en el mundo de pañales de tela (creo que se merecen una entrada) me hacía cruces al leer sobre ellas, que repelús me daba...
Pero aunque yo seguía dicharachera sin mi regla tras el parto no dejaba de agobiarme pensando en el momento de su llegada. Y es que tras el parto y mis quince puntitos en forma de tierna cicatriz que me regalaron con la episotomia me daba cosa pensar en ponerme un tampón. Con lo resecos que son, no hacía más que imaginarme como se iba a rozar por los puntos y dejarme restos de su algodón lleno de químicos (recordemos que el uso de los tampones está estrechamente relacionado con el Síndrome de Shock Tóxico). Las compresas por su parte nunca las noté cómodas y me parecían anti higiénicas (curioso que ahora las use de tela ¿verdad? jeje), además de olerme extrañamente, a mi no me daban sensación alguna de limpieza y mucho menos frescor, incluso antes de ponérmela.
Yo estaba super agobiada, ¿que iba a ser de mi entonces? y mientras me hacía tan angustiosa pregunta fue cuando conocí las copas menstruales. Como decía me daba repelús su idea, pero oye, que me daba mucho más la idea del tampón rasposo o la compresa con olor a vete tu a saber porque a nube ya te digo yo que no huelen. Y como los pañales de tela me habían enamorado y el resto de foreras enamoradas de ellos también lo estaban de la copa me decidí ,dos años después de estar dándole vueltas, a comprarla para cuando la prolactina me bajara y volviese a menstruar. Tardé dos años en dar el paso, pero estoy segura que con el asquito que me daban las otras opciones si me hubiese vuelto antes la regla la hubiese comprado entonces.
Aún y sin rastro del periodo la probé un par de veces, por ver como era aquello. Me pareció genial y estaba segura que llegado el momento no me iba a defraudar.

Y así fue, completamente satisfecha con su uso y pesarosa del tiempo perdido usando los incómodos tampones.
Y es que por mucho que nos vendan la moto de que los tampones son mega cómodos todas sabemos que en el fondo no lo son tanto. Es cierto que en comparación con una compresa estos le dan veinte patadas pero que levante la mano la que en alguna ocasión no se haya sentido incomoda al ir notando el tampón colocado en su sitio. Luego están sus escapes que por mucho que también nos cuenten la milonga que puedes ir toda de blanco con tus chachi shorts inmaculados lo cierto es que tienen una cuerdecita de algodón, para ayudar a su extracción, que hace las veces de mecha, manchando la mayoría de veces las braguitas o incluso los pantalones. Una gran cantidad de mujeres los usa combinados con salvaslip, pues vaya olvido y comodidad ¿no?
Luego está el tema de ir al baño, otra vez el cordoncito molesto, si no te acuerdas de apartarlo se moja de pipí, súper higiénico ¿verdad? ¿Entonces que haces? lo secas como buenamente puedes (aunque sabes que limpio no está) o te decides por cambiarlo por otro tampón, peeeeero... resulta que no hace tanto que te lo has puesto y este no está ni a la mitad de su absorción aún por lo que su extracción es.... brrrrrrrrr me dan escalofríos de recordarlo.
esos pelitos de algodón que se quedan pegados irritándonos, brrrrrrr
Pero es que esto pasa igualmente si está casi en su limite, siempre y cuando quede un trocito de blanco, por mínimo que sea, este se nota y molesta en su retirada.
Esto nos lleva a los días previos y los últimos coletazos del sangrado. Los últimos días no manchas lo suficiente para ponerte el tampón sin molestias resecas, aunque sea el de menor absorbencia, pero también es demasiado para un salvaslip. Y los días que andas esperando que te baje no puedes ponerte un tampón por si acaso, bueno sí podrías aunque no está recomendado ya no por la incomodidad de su sequedad y dificultades para sacarlo sino por las posibles infecciones que ello pueda provocarte. Y de nuevo el uso del salvaslip puede ser poco para ese momento.
La copa en cambio está fabricada de silicona médica (ahora también las hay de plástico quirúrgico) que por una parte te libra de reacciones alérgicas y de posibles infecciones ya que en ella no proliferan microorganismos. Además la silicona no raspa ni reseca, su entrada y salida es muy fluida por lo que la puedes usar para esos días "por si acaso" de cuando esperas su visita y para los días de menos manchado del final del ciclo. Sin problemas.
Tampoco has de estar pendiente de las horas, por aquello de la fricción incomoda para sacarlo y también por la de no tirar el dinero. "A ver me lo he puesto después de comer a las 14:30, son las 19:00, eso son cinco horas y media, si tengo que salir a hacer unos recados..." Pues no te da chica, mejor te lo cambias antes de salir o te arriesgas a tener un percance por el camino. Así que o pasas la incomodidad de ponerte otro nuevo antes de tiempo o te llevas uno de recambio y te buscas un bar para cambiarte.
Con la copa pues te la vacías antes de salir y santas pascuas. Sin contar horas ni pasar malos ratos. Aunque no es necesario quitártela para orinar (ya que a comparación con el tampón esta no tiene ningún tipo de contacto con el pipí aunque no te acuerdes de que la llevas), acabas por tener la costumbre de ir vaciandola en cada visita al baño. Al no costar nada  y hacerse rápido pues eso que no tienes que ir pensando durante la jornada, porque al baño vamos varias veces al día (o deberías que es malisimo para los riñones y las cistitis) y como la copa tiene una capacidad mucho mayor no tienes que ir contando horas, estás más relajada, es que incluso te olvidas de que tienes la regla. Yo suelo colgarme la bolsita donde la guardo cuando no la uso en el tirador del cajón para acordarme. Y es que, a diferencia de los tampones, la copa no se nota absolutamente nada.

Queda mucho más abajo que un tampón, en la entrada de la vagina, allí queda colocada haciendo el vacío y recogiendo, no absorbiendo, por lo que no reseca nuestras paredes vaginales. Todo es más fluido, más natural.
Al principio no habían apenas opciones de compra y las que habían contaban con un rabito para, más que ayudar a su extracción, darte seguridad. Yo lo recorté a ras en el siguiente ciclo, cuando se me pasó la sensación inicial de no poder alcanzarla. Porque aunque te hayas hartado de leer que es normal y que suele pasar lo cierto es que llegado el momento te da por sudar un poquito imaginandote en urgencias dando explicaciones jajaja. Es por el hecho de que debido a las contracciones naturales del útero la copa tiende a subirse un poco hacía arriba y no llegas con los dedos ni a coger el rabito y es cuando te entra el agobio. La verdad no es que yo me asustara, sabía que salir iba a salir, a veces son necesarios varios pujos para hacer que vaya bajando, como en el parto, no va a salir con el primero, así que no te pongas nerviosa y tómatelo con calma. Las primeras veces necesitarás unos cuantos pero luego con un par o tres sabes hacerla bajar rápidamente. Y si ves que te agobias y no lo consigues date un respiro. Sal un momento del baño, da una vuelta por la casa y vuelve a intentarlo más calmada. No vas a tener que ir a urgencias, estate segura de ello ;)
Bien, ya la estamos usando, estamos encantadas, nos va genial, la sabemos poner y quitar tranquilamente y sin contratiempos pero tenemos que salir de casa ¿Como me lo voy a montar?
Pues no hay que preocuparse por ello tampoco, la copa tiene una gran capacidad y puedes llevarla puesta un máximo de ocho horas seguidas. Yo nunca e llegado ni a la mitad de su capacidad en ese tiempo, me sorprendí al ver que lo que parecía que tenía como una regla abundante en verdad son unos pocos mililitros de sangre. Por cierto una sangre fresca, roja, brillante, que no huele a nada.
¿a que huelen las nubes? Seguro que a algodón de azúcar
Nada que ver con el color y olor raro a los que nos tienen acostumbrados tampones y compresas comerciales. Porque, como decía antes, las nubes no sé a que olerán pero desde luego sé que la sangre menstruada no huele a nada, no hay nada que tapar ni combatir, ¡son las propias compresas las que huelen! Volviendo al tema de la salida de casa, aunque la capacidad de la copa vaya sobrada para las ocho horas, si tienes que trabajar una jornada intensiva o tienes unos sangrados abundantes deberás vaciarla fuera de casa. Pero oye, que tampoco es nada raro ni complicado, ¿acaso no lo haces con los tampones y compresas? Pues esto lo mismo.
Tan solo tienes que extraerla, y la viertes en el WC. Hay chicas que llevan una botellita de agua pero yo le paso papel higiénico y luego la repaso con una toallita húmeda, y ya está, lista para volver a usarse. Ya en casa le darás una jabonada más profunda si quieres aunque la toallita la deja genial; como le decía a Mamá en prácticas otras cosas lo rondan y no somos tan escrupulosas jajajaja :P

A todo esto vamos a añadirle su precio, la mía no llegó a los treinta euros, no sé a cuanto andan las cajas de tampones pero necesitas aproximadamente una al mes. Haz tu misma los cálculos teniendo en cuenta que si no te la roba el perro del bolso (como me pasó a mi, recuerda cerrar la cremallera jajaja) la copa menstrual tiene una vida útil de entre ocho y diez años.Y que con la que nos está cayendo y volviendo a las señoras de la tienda que tan indignadas estaban por los precios, llegar a final de mes y la vuelta a las cavernas:
Señoras, hay otra opción y no es ningún atraso, más bien a sido un adelanto, porque yo lo elegí por convicción no por necesidad monetaria y mira, eso que me e llevado de ahorro, que bien nos viene a mi niño y a mi. Y por desgracia hay mucha gente pasándolo mal y que no llegan ni a mediados de mes, ¿que pasa que nadie les habla de esto?
Para mi, y todas las mujeres a las que he conocido que se han pasado a ella, la copa vaginal le da cuarenta patadas al tampón que la mayoría suele usar en esos días.
Ojalá esta entrada llegue a los ojos de las chicas que me crucé el viernes y dejen de sentirse tan ahogadas y puedan, además de respirar un poquito más a final de mes, sentirse igual de cómodas que todas las que conozco que tras probar la copa vaginal maldicen el tiempo malgastado en tampones.

Y ya por acabar, si además el cuidado del planeta te importa imagina todos los deshechos que le estás ahorrando durante toda tu vida fértil ¿Sabías que una compresa tarda unos 200 años en descomponerse? ¿Cuantas usas al cabo del día?, ¿y del mes?, ¿del año?, ¡¿de toda tu vida?!


¿Tú la usas? ¿A que esperas para probarla y difundirla? ^_^

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viernes, 28 de junio de 2013

Polvos de talco contra la arena pegada de la playa

Abriendo un cajón del baño...

Aunque no acaba de decidirse a llegar el buen tiempo estamos en época de playas. Los hay quien las ama y quien las repele sobretodo por su arena.
Yo soy de las que adora la playa, aunque a la vez odio la arena. Por mucho cuidado que vayas siempre acaba colándose por todas partes y aunque sacudas y sacudas en la acera, antes de volver a casa, al llegar te das cuenta de que contigo se a venido media playa dentro de la mochila.
Aunque no es tanto ese el problema como el que vives estando allí. Lo que viene siendo ponerse crema sin dejarte la piel en el intento. Que más que ponerte protector solar parece que te estás haciendo una exfoliación.

Pero el año pasado di con la solución a mi digamos problema (y al de una gran mayoría de gente que pisa la playa). Se trata de los polvos de talco.
Se a convertido en un imprescindible de la mochila para la playa junto al protector solar, el juego de cubo y palas y las gafas de sol.
Es tan sencillo como echarse polvos de talco en las manos, las frotas y adiós arena. Se va en un visto y no visto y sin dejar sensación pegajosa. En apenas unos segundos tienes las manos limpias.
Porque da igual el cuidado que le pongas, da igual cuantas veces te laves las manos en el cubito para los castillos de arena de los niños, no hay forma humana de tener las manos limpias para extenderte la crema, y mucho menos el resto del cuerpo que la va a recibir.
Así que antes de aplicarme el protector solar me doy unas pasadas tanto por las manos como por el resto del cuerpo. Menuda diferencia oye.Y a la hora del bocata otro tanto, ahora solo masticamos pan, nada de aditivos arenosos sorpresa.

Después de sacudir toallas y demás enseres playeros, antes de subirnos al coche nos damos otra pasada de polvos de talco a nivel general sobretodo por los pies, (yo incluso le e dado una pasada a las chanclas). Es que oye, en serio da igual cuantas veces enjuagues en la fuente del paseo, te secas ¡y se vuelve a pegar! Así, libres de arena casi al 100%, el viaje se hace mucho más ameno sin la incomodidad que crea ir rebozado y el coche llega por dentro igual que se fue, sin restos de arena, o al menos nada que ver con como volvía en nuestras anteriores escapadas playeras.

Si vas a ir a la playa ya sabes, junto al protector solar que no se te olvide tu bote de polvos del talco.


sábado, 5 de mayo de 2012

GOgirl, las chicas también pueden hacer pipí de pie. Orina al aire libre discretamente y sin problemas.

En la guantera del coche (que no es sino un tipo de cajón)...

... reposa mi GOgirl.
¿Que que es un GOgirl? Pues para mi la liberación, uno de los inventos del siglo, una de esas cosas de las que ya no puedo pasar sin ellas.

A primera vista (y a segunda, y tercera) puede parecer una frikada. Pero si aparcas los tabúes es algo super practiquisimo.
Si eres chica y estás leyendo esto seguro que sabes lo que es tener pis y no poder hacerlo a gusto. Y por ti va esta entrada.

A ninguna conozco (aunque seguro que "haberlas haylas") que no le de reparo descansar sus posaderas en los WC públicos. Por muy limpios que estén, por mucho que acabe de salir la cuadrilla de limpieza.
En principio esto no nos supone ningún problema, hacemos un poco de equilibrio y listos. Pero no deja de ser incomodo igual:
Puertas que no cierran y que has de vigilar no te estampen en los morros; tazas más altas de lo habitual que te pongas como te pongas la tocas con el pompis o muslos; ausencia de percha para dejar el bolso, y en invierno ya ni te cuento con el abrigo que a ver donde lo metes o que haces con él junto con el bolso; bajos de pantalones que tocan charcos en el suelo (charcos que seguro provienen de estas peleas)...

Acabas sudando, estresada y queda feo decirlo pero mal meada. Y en el mejor de los casos has apuntado bien y no te has manchado parte de tu vestuario.

Pues para mi todo esto ya no es problema.
Hace un par de años vi por FB un link sobre este artilugio, me pareció curioso y lo miré con escepticismo. No le di mayores vueltas.
Nos gusta salir al campo, la montaña... Cuando se te afloja el muelle y tienes ganas de hacer pis intentas aguantarte (no voy a entrar en detalles de lo malisimo que es eso para nuestra salud y tonificación muscular) con tal de no pasar por el rato de buscar un recoveco, vigilar que no pase nadie, agacharte en una posición que se me antoja bastante vulnerable y vigilar que el chorrito no vaya directo a las braguitas, sí ríe, ríe, pero que levanta la mano a la que no le haya pasado jijijiji. Aunque el calzado no suele librarse. Y todo esto mientras ves bichitos (y bichazos) correteando tan cerca de tus partes nobles, que a mi ¡¡me da un repelús que me muero!!
Una noche después de venir de una de estas salidas (con pipí entre arbustos incluido) navegando apareció ante mi otra vez este cacharrin. Y entonces lo vi claro, ¡AHORA LE VEO EL QUE!
Seguía estando reacia y/o escéptica pero me dije que con la copa menstrual le había dado miles de vueltas durante meses antes de decidirme porque me daba reparo y al final resultó ser uno de mis indispensables y me arrepentí de todo el tiempo perdido. Así que con ese pensamiento (y mi momento arbustos reciente) y entre risas yo sola en mi cuarto entré en su página y por 13,90 euritos de nada con envío incluido (que encima es super económico) me pedí mi GOGirl en color rosa.

Me llegó en menos de una semana a primera hora de la mañana, me sacaron de la cama, y ni corta ni perezosa aunque todavía escéptica y reacia, aproveché el primer pipí de la mañana (soy una valiente) para probarlo.
Me dio la risa floja mientras miraba las instrucciones como iba exactamente, levanté la tapa del WC y... que me moría de la risa, ¡ESTABA HACIENDO PIPÍ DE PIE! venga a reír... mi hijo estaba conmigo partiéndose de la risa junto a mi, vaya dos, ¡para habernos gravado! no hacía más que decir entre risas:
- ¡Mama! que estás haciendo pipi de pie, ¡¿como puede ser?! 
Y venga a reír los dos... jajajaja.

Ni que decir que quedé convencidisima desde el momento cero.
Está fabricado de silicona médica, apenas quedan 3 gotas, si estas por ahí las secas con un papelito higiénico, o si hay grifo le echas un agüita. Lo metes en la bolsita de plástico, enrollas y lo guardas en su botecito.
Cuando llegas a casa si quieres puedes meterlo en la lavadora, o lavarlo con agua y jabón bajo el grifo.
Yo e comprado en la tienda multiprecio recambios de esas bolsitas que hay para las caquitas de los perros. Así cuando llego a casa la tiro, lavo el GoGirl y me lo preparo para otro uso con una nueva bolsita y otro pañuelito de papel (o ahora toallita higiénica individual).

A los pocos días nos fuimos a un pantano donde apenas hay recovecos para orinar lejos de miradas indiscretas. Cuando sentí ganas no me acordaba de mi reciente compra y me aguanté un poco, era última hora y la gente empezaba a irse, y entonces caí en la cuenta que había metido el invento en la mochila, que para eso lo compré. Así que cogí mi botecito me fui hacia un pino algo discreto y un tanto timida y vergonzosa me dispuse a pasarle la prueba de fuego. Sin apenas bajar el pantaloncito y el bikini de espaldas al mundo y sin que se viese nada, ni ningún bichito merodease cerca de mis partes, vacié mi vejiga un poco nerviosa pero más a gusto que todas las cosas.

Y reafirmé mi encanto de la primera prueba. Tan contenta con mi hallazgo y compra que se lo enseñé a mi tía (compañera de salidas) y le convenció ipsofacto, con lo que le pedí otro para ella y aprovechando el envío yo me cogí otro en color kaki para llevar siempre a mano uno en la mochila y otro en el coche.

Sí, da apuro, es raro y te sientes extraña... pero oye la liberación que te da bien te vale ese momento que se te hace tan raro.

No solo es útil para el momento baño público, o salidas al campo, en fiestas del pueblo, en conciertos o ferias con esas cabinas urinarias, si vas en moto o esquías con monos... Señoras mayores que no pueden permitirse esas posturas acrobáticas y en equilibrio. Para cuando estás embarazada y has de orinar fuera de casa. O si llevas a tu pequeño en portabebé, yo me e visto en la tesitura de tener que hacer pis fuera de casa con el niño en el fular, con el abrigo, la bolsa en un hombro, la cola del fular colgando, intentando que el bajo del pantalón no tocase los charcos... ¡lo bien que me hubiese venido entonces!
Y si tienes niñas pequeñas lo mejor de lo mejor para no cogerla a pulso y dirigir el chorro en el WC. Imagina que tienes un bebé en brazos y la hermanita mayor que tiene pis ¿como te lo montas?, me están entrando sudores solo de pensarlo. ¿Y que me dices de ese momento boda? con su traje de novia, el enorme cancan... venga a brindar y luego ¿que? ¿has ayudado a alguna novia a hacer pis? Yo sí, y es media odisea jajaja.





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N. del A.  Acordarse de tener en cuenta la dirección del viento JAJAJAJA
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martes, 1 de mayo de 2012

Toallitas limpiadoras caseras para todo tipo de superficies.

Hoy abrimos un cajón del lavadero...

Después de las toallitas higiénicas húmedas multiuso para el baño pensé que sería buena idea hacer unas para la limpieza en general. Puestos a ahorrar, vamos a hacerlo también con los productos de limpieza.
Esta vez e usado bayetas de microfibra cortadas por la mitad dobladas de igual manera que las higiénicas del baño que publiqué en la anterior entrada; también en un recipiente reciclado de toallitas comerciales.
Procedemos de igual manera a medir la mitad del recipiente de agua y esta vez la mezclamos con nuestro limpiador habitual multiuso, dos cucharadas de postre, mezclamos bien y empapamos las bayetas como ya expliqué con las toallitas húmedas caseras.
En mi caso e usado menos cantidad de limpiador ya que gasto uno ecológico concentrado con lo que e añadido unos 2ml de producto.

Con una de estas bayetas cortadas puedo limpiar tres de los sanitarios del baño (bidet, lavamanos, wc) espejos y una parte de las baldosas de la pared, que en su defecto podría haber sido la bañera lo que estaba ocupada por mi pequeño y su baño diario.
Hoy las e probado en el cuarto del niño, y con un corte de estos e limpiado todos los muebles, cajones de ruedas, algunos juguetes grandotes y la ventana.
Ahorras un montón de producto y tiempo. Una de las ventajas de limpiar con toallitas húmedas (el mercado está lleno de diferentes paquetes para todo tipo de limpiezas) es que son rápidas de usar, sacas pasas y te vas. No chorrean o salpican y con una pasada lo tienes listo, sin necesidad de enjuagar o secar. Si quieres unas más tipo a las del supermercado y no tener que ir lavando bayetas, cambias estas por papel resistente, las usas, las tiras y a otra cosa mariposa.
Ahora tengo pendiente hacer unas antical, donde vivo el agua es dura durisima y la cal y yo tenemos una lucha constante que me trae por el camino de la amargura con lo que un limpiador general se me queda corto y necesito algo específico para la cal. Así que en el lavadero tendré dos cajitas de toallitas limpiadoras, las multiuso para todo tipo de superficies y las antical.

Para la cocina podemos hacer unas con nuestro desengrasante habitual, siempre la misma técnica, mitad del recipiente de agua y un par de cucharadas de postre de producto (contando con que la caja sea de un tamaño similar al de las toallitas que solemos encontrar en las tiendas, sino habría que augmentar la cantidad de producto limpiador en proporción al tamaño del contenedor).

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lunes, 30 de abril de 2012

Crea tus propias toallitas húmedas caseras, gran ahorro y mejor para la piel.

Cerca de los cajones del baño andan las toallitas húmedas WC.

Mi pequeño no se apaña bien con el rollo de papel higiénico, y puesto que el uso del bidet le roba un tiempo precioso de juego (sin contar la que acaba liando en el suelo de agua jajaja), estas toallitas debido a su humedad le ayudan a mantener su culete bien limpito.
Lo que no me convence para nada los ingredientes químicos de las mismas, ¿un producto que se pega a la piel durante todo el día y resiste lavados con jabón?
NO GRACIAS. Es increíble como las manos después de varios lavados a conciencia siguen y siguen oliendo a su fragancia. Si ya de por si es un detalle que me tira para atrás todo ese químico pegado en su piel imagina si además le tienes alergia, resultado: mi niño no puede acercase a un metro de mi debido a sus manitas olorosas.

Cuando era bebé tenía descartadas el uso de toallitas húmedas, más por su piel que por mi alergia ya que las del cambio de pañal (no aptas para desechar por el WC) las venden sin fragancias. Pero seguían teniendo su formulación química. A mi hermano en su día le limpiábamos con una palanganita con agua y una esponjita, así que me apañé algo más práctico y rápido. Usaba un pulverizador de agua con jabón disuelto (que en invierno dejaba cerca del radiador consiguiendo así que el agua estuviese calentita) y unas gasitas dobladas y/o unos pañitos de tela de algodón y polar, limpito de forma natural y sin la creación de residuos.
Pero de la misma forma que el bidet no es la solución para un niño independiente y autosuficiente de 5 añitos, el pulverizador tampoco lo es.
Hace poco alguien colgó en fb un link donde hablaban de toallitas caseras. No recuerdo ni el link ni quien lo colgó pero me quedé con la idea.
En los últimos tiempos el poco manejo del niño con el rollo de papel higiénico estaba dejando mucho que desear, y fueron muchas noches las que el pobre acabó con escoceduras, recordé aquel link y me puse manos a la obra. El resultado fueron unas toallitas húmedas multiusos totalmente naturales.

En mi caso las e hecho de papel para que puedan desecharlas por el WC, lo ideal sería hacerlas de tela para no generar residuos, pero debido a que estas caquitas ya no son como las de antaño prefiero que tiren los restos por el desagüe que no que me acumulen varias gasitas sucias en el cesto de la lavadora.

Su fabricación es muy sencilla y rápida de hacer:


RECETA TOALLITAS HÚMEDAS CASERAS

INGREDIENTES:

- Un recipiente hermético (yo e aprovechado el de unas toallitas comerciales)
- Agua en proporción a lo que sería la mitad del recipiente.
- 2 cucharadas de postre del jabón que suelas usar (para una medida de contenedor de toallitas estándar).
- 2 cucharadas de postre de aceite de almendras dulce.
- 2-4 gotas de aceite de extracto del árbol del té (para bebés muy pequeños no sé si está indicado).
- Papel de cocina o uno resistente, gasas, toallitas de tela...



Yo uso papel de cocina. Separo las hojas individualmente y las doblo a lo largo, luego las pliego alternándolas de forma que cuando saque una asome la punta de la otra. O puedes doblarlas en cuadrados y apilarlas tal cual.

Llenamos el recipiente de agua hasta su mitad y lo traspasamos a un bol. A continuación añadimos el jabón, aceite y extracto de té. Batimos bien para que se emulsionen, si hace mucha espuma yo la dejo que baje un poco.

Dejamos que absorba todo el agua
Echamos la mitad del agua en el recipiente y ponemos las servilletas dobladas dentro, a continuación echamos con cuidado por encima de ellas el resto del agua intentando que caiga por los laterales para que llegue mejor al centro de las mismas. Cerramos el recipiente y lo sacudimos y movemos ligeramente para que se reparta bien toda la mezcla. ¡Y listos! ya tenemos toallitas limpiadoras húmedas para el culete (esta receta no es apta para pañales de tela), cara, manos... 
Limpian, desinfectan e hidratan de verdad, no solo limpias su piel sino que a su vez la estás tratando y cuidando.


El papel que uso se suele pegar sobre si mismo bastante y cuesta de sacarlas con el doblado que prepara la punta siguiente, así que primero las humedezco con el primer doblez y luego las pliego en orden, de esta manera las separo y el cachorro puede sacarlas de un tirón sin preocupaciones.

Para el parque, paseos, excursiones del cole, comidas fuera de casa, etc., me e preparado unas toallitas húmedas individuales. 
Toallitas húmedas individuales
Aunque los niños crezcan sigue siendo necesario algo más que un pañuelo de papel, sobretodo con el buen tiempo y los helados, seguro que sabéis de que os hablo jajaja.
Así que e comprado en la tienda multiprecios unas bolsitas zip de tamaño 80x60mm y e metido bien plegada una toallita por bolsita, de esta manera siempre tenemos a mano una limpieza rápida y natural y no llevamos el bolso cargado con un paquete entero, además caben en un bolsillo por si sales a dar una vuelta sin bolso. Cuando llegas a casa rellenas la bolsita zip de nuevo con otra toallita y listos para otra salida.

Esta es la receta que gastamos en casa pero acepta las modificaciones que quieras. Puedes cambiar el tipo de aceite y ponerle de argan, calendula...; ponerle unas gotitas de extracto de lavanda, limón, etc. Añadirle aloe vera... Y como ya comenté más arriba cambiar el papel por tela.

Ya no solo estamos siendo amables con nuestro cuerpo y planeta, sino que nos estamos ahorrando un buen pico, según mis cálculos me han salido unas 100 toallitas húmedas por unos 0,40€
Así que tanto si eres eco, como si es tu bolsillo que se queja (o ambos) te animo a que te fabriques tus propias toallitas húmedas se hacen en un momento de nada y tanto vuestras pieles (sobretodo si son atópicas) , como tu bolsillo y el planeta te lo van a agredecer.


Aquí os dejo un vídeo explicativo de como plegar las toallitas para que cuando saques una asome la punta de la siguiente:


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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tangle Teezer (el cepillo que no duele, el amigo de los niños)

Hoy abriré otro par de cajones, el de la cómoda de mi pequeño y el otro en el baño.

Hará unos dos o tres meses estaba leyendo una entrada que salió a mi paso del blog personal de una chica, en donde hablaba un poco de su estilo, chafardee un par de entradas más y en una foto lo vi, un algo raro de plástico con purpurina que la bloguera decía que le tenía ganas de hace tiempo y que por fin se lo regalaron para Navidad, sus siglas eran TT.
Tangle Teezer disco purple
 A través de los comentarios del blog descubrí que se trataba de un cepillo, y me picó enormemente la curiosidad la forma de ese cepillo y el porque le tenía tantas ganas y esa noche centré mi paseo online en la búsqueda de información sobre Tangle Teezer, nombre al que hacían referencia las siglas, al que he bautizado como el amigo de los niños.
La primera información que encontré sobre Tangle Teezer es que es un cepillo diseñado para no dar tirones, desenreda sin tirar del pelo y deshace nudos sin molestias. ¡Justo lo que necesitaba para mi pequeño de 4 años! Así que busqué con más ahínco información sobre él.
Estuve dos días de página en página, de comparativa en comparativa, contrastando informaciones y sí, un 90% de los comentarios eran totalmente favorables. Para todo tipo de pelo, he visto que a la comunidad afro les va muy bien, y el afro y nuestro pelo liso y lacio están a años luz el uno del otro. Además de no tirar, no rompe el cabello y el cepillado estimula el cuero cabelludo por lo que pierdes menos pelos con cada cepillado.
Así que me decidí a comprar uno para mi niño.

Mi hijo tiene el pelo larguito, liso y muy fino, se le enreda solo con mirarlo. Las mañanas para él eran (pasado) una tortura. Amanecía con un nido de ratas, y eso que por la noche cepillábamos antes de dormir. Le pulverizaba un poco de agua para ayudar a desenredar y aunque iba con mil cuidados siempre se escapaba algún tirón además estábamos muy tensos el rato que duraba el adecentar esos pelos. Si podía se intentaba escaquear y siempre discutíamos porque no quería peinarse. Seguro que no os cuento nada nuevo a los que convivan con niños en casa.
Así que lo pedí por ebay, 14€ con el envío incluido, uno rosa (que es su color preferido), es algo caro pero me daba igual si cumplía con lo que había leído, no dar tirones.  Le conté a mi niño lo que había pedido, y su cara fue todo un primor, estaba expectante con la compra, todos los días preguntaba si había llegado el paquete. Una semana duró nuestra espera. Fui a buscarle al cole con el paquete en la mano, y lo abrió allí mismo en el patio del colegio, tan nervioso que salió volando al suelo. Menos mal que es de plástico y ya antes de tocarlo con las manos pudimos descubrir que es resistente jajajaja.
No es un cepillo de mascotas
Ya había leído que su aspecto puede ser desencantador, parece plasticucho malo, un material que no justifica el precio del producto, pero también había leído que su función vale su peso en oro. Así que al echarle un vistazo no me vine abajo por el desembolso, realmente al principio casi que parece un engañabobos o un cepillo para mascotas.
El niño quería probarlo allí mismo, pero como que no era plan jajaja y yo quería probarlo bien.
Así que una vez en casa cogimos nuestro cepillo de siempre el cual se le atascaba, no estiré para no deshacer los nudos (sí, sale del cole con medio nido de rata, ya os e dicho que se le enreda solo con mirarle), eso me demostró que tenía nudos, era el momento de Tangle Teezer, lo pasé y... nada, no ocurrió nada, de raíz a las puntas como si nada, el pelo se veía liso pero pensé que le había dado muy flojo, tiene las púas muy cortitas, y que era efecto óptico de la superficie y que debajo estaban todos los nudos, así que pasé el cepillo de siempre para comprobar si estaban ahí.
¡SIN NUDOS! había desecho todos los nudos como si nada ¡y en solo una pasada!
Al niño casi le da un síncope al ver como se deslizaba su cepillo de siempre. Yo tenia cara de boba con una risita tonta. Mi sobrina estaba con los ojos como platos que no se lo creía.
Pasé mis dedos por el resto del pelo y comprobé que habían más nudos, pasamos el Tangle Teezer y desaparecieron, fuera nudos, y pelo liso en menos de dos minutos, ¡increíble!
Porque esa es otra, Tangle Teezer alisa y no electriza el pelo. Siempre se cargaba de electricidad estática cuando le peinaba y este pareciendo tan plasticucho guarro se lo deja genial. Y liso como la plancha y gomina no habían conseguido, porque algunas mañanas gracias a esos nudos que se le formaban, tirábamos de plancha para bajar un poco los pelos que seguían estando a lo loco hacía arriba y mirando cada uno para un lado, nadie hubiese dicho que se había tirado 10 minutos peinándose.

Esa noche tras la ducha pasó otra prueba de oro, el enredo en mojado y sin suavizante. Más de lo mismo ¡a la primera! sin ir con cuidados ni tensiones, zas, zas y listos.
Y a la mañana, con el mega nido de ratas, ¡que os voy a contar! que no me lo podía creer, todos estos años de sufrir. No fueron uno ni dos los fines de semana que salía con gorra-gorro a la calle por no hacerle pasar por el mal trago del cepillo.
Hemos pasado de la tortura a peinarse el solo, con nido de rata y todo, dejándose el pelo liso y sin nudos. ¡Y eso bien valen sus 14€! 

Ahora se peina el solito
Yo me compré otro, en negro y rosa, cuando llegó lo cogió corriendo diciéndome:
- Vamo a vé si ete no hase raño tapoco - Mientras se lo pasaba por el pelo -¡NOOOO MAMÁ! ¡No hase raño tapoco! Mira pueba, pueba...

Por supuesto que tampoco dolía, tiene sus mismas suaves púas en dos tamaños distribuidas en filas.
Yo me desenredo el pelo en la ducha y me salen pelos casi a mechones, sin contar el daño que me hacía, ahora apenas me salen pelos y quedo desenredada en un minuto. También lo uso para aplicarme la crema suavizante, puesto que ayuda a repartir mejor por lo que uso mucha menos cantidad.

Solo tiene una pega, y es que esas púas le hacen cosquillas y no se está quieto. Lo mismo ¿eh?

Se puede comprar a través de su página oficial, hay tres* modelos en diferentes colores; el original, el compacto para llevarlo en el bolso o mochila y en forma de flor con sitio para las gomas y horquillas pensado para los peques. Aunque por tamaño vienen a ser todos por un igual.




* (Actualización 2014, ahora hay cuatro modelos disponibles, han sacado uno nuevo especial para la ducha, el cual está hueco y abierto por su base, pudiéndolo dejarlo en vertical para evitar acumulación de agua y ayudar en su secado)








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domingo, 20 de noviembre de 2011

El como o el porqué de este blog

Un Cajón Cualquiera nace con la idea de enseñar precisamente eso, lo que pueda contener (o me gustaría que contuviese) un cajón cualquiera de mi hogar; cajones que se van llenando, o llenarán, de pequeños hallazgos que me topo en mis horas de ocio. Ideas, objetos, proyectos...
Fue esta primavera, hablando con mi abuela en una soleada mañana, cuando tomé la decisión de compartir mis cajones. Estaba enseñándole una de mis últimas adquisiciones mientras nos tomábamos unos refrescos y me vino a decir entre risas y expectación que donde encontraba esas cosas.
Yo creo que son ellas las que me encuentran a mi. Suelen aparecerme la mayor parte de ellas en mis ratos de navegación por la red, en la búsqueda de otras cosas, aparecen, me llaman la atención, miro, investigo... y me parecen estupendas. Así ¿que porque no reunirlas todas en una misma página para que la gente pueda acceder a todas ellas de un vistazo?
Es por eso que empiezo mi blog, Un Cajón Cualquiera.
Espero que disfrutes mirando su interior y que, porque no, te sea útil.